jueves, 24 de octubre de 2013

Postentrada sobre la educación

No me olvido de que hoy hemos vivido la tercera huelga general de la educación contra la Lomce. Ayer ya hice un amago de reflexión sobre la educación y en esta entrada no voy a repetir todos los argumentos, que son muchos, por los que TODA la comunidad educativa ha mostrado la mayor oposición a una reforma educativa que yo recuerdo en este país. Ni siquiera os voy a hablar de Paulo Freire o Iván Ilich, ni de que otra educación más allá de la tradicional es posible. Ni os voy a hablar de porque la educación pública, la educación estatal, está condenada al fracaso desde su nacimiento. Ya no digamos en un país en el que cada gobierno viene con la suya bajo el brazo. No. Voy a dejaros un vídeo de Javier Jurdao que resume el sentir de muchos que desgraciadamente vemos con escepticismo cada lucha, tras chocarnos contra un muro desde hace muchos años y aprender más fuera que en la universidad.

 Y es que empiezo a pensar que si se la quieren quedar, se la deberíamos regalar. Para ellos sus máster de 9000 euros en márketing para acabar de becarios y muriendo por currar 3 días con sus 3 noches seguidos. No necesitamos ni que nos formen, ni que nos den trabajo, ni que nos acojan en su círculo kitsch. El templo del saber será popular o no será. Y ningún ministro de apellido ridículo ni ningún estado nos dirá jamás que materias tienen prioridad, cuales distraen y qué conviene aprender para montar no sé qué negocio. No colegas, no queremos colocarnos ni forrarnos. La universidad apestaba antes ya y apestará más aún después. Quedárosla. Comprendamos lo peligroso que es dejar al estado tutelar nuestra educación. Tanto o más que dejarla en manos de los de la sotana. Todos tienen sus intereses. Yo no quiero una educación pública, quiero una educación popular. Quiero que la próxima vez que vaya a la Biblioteca Nacional no me tenga que dejar los cuernos para pedirle a una profesora de la Universidad una carta de recomendación para acceder a determinados libros. Quiero que vuelvan las clases a las calles, a las plazas. Elegir qué cuando y dónde aprender. Quiero enseñar y aprender al mismo tiempo. Quiero que les desmontemos el chiringuito. Quiero acabar con el "tanto tienes tanto vales" que curiosamente para toda una generación que no tiene títulos universitarios como la mía se traduce en "tantos títulos tienes tanto vales". 

Por otro lado, si. Quiero que dimita Wert, porque en la vida hay que mojarse y ante una disyuntiva tomar una decisión. Quiero que los chavales que no se pueden costear la matrícula se queden en la universidad y puedan continuar con su vocación sin ser arrojados al mercado laboral, tan inseguro como precario y a veces inexistente con ese 26% de paro. Lo demás, poquito a poquito. Las grandes revoluciones se gestan despacio, con cambios en la manera de concebir la educación. Y así como la Escuela Moderna de Ferrer i Guardia a principios del XX preparó la revolución anarquista de 1936, quizá hoy se esté gestando la revolución del mañana. Y en ese mañana, tengamos que agradecer a Wert cargarse la educación pública. Porque sólo cuando contemplamos el cadáver que durante tanto tiempo habíamos mitificado, le pudimos mirar cara a cara y comprender su fragilidad. Así que me uno a la protesta. Pero oye, si continúan con el camino de convertirla en el reducto de las élites, y dejamos de creernos que era universal y gratuita y accesible para todos y con un cometido social y no sé cuantas chuflas más, pues oye eso que ganamos. Y el día que montemos la universidad popular andaros con ojo, porque la expropiación de aquello que vuestro selecto círculo nos está robando, vuestros equipos y vuestros laboratorios, ya nadie la parará. La expropiación del saber nos hará libres. Y cuando ese día llegue, en la tele se verá "código disfruta" y no "código emprende", eufemismo de "código curra para que yo me forre, so anormal", que es lo que está detrás de la famosa mentalidad emprendedora. ¡Ah si, el vídeo! Y mira que no me quería enrollar...



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