Las revoluciones no se gestan de un día para otro ni tienen carácter redentor y finalista. En las revoluciones un pueblo digno se instala y permanece, en un carácter siempre abierto, siempre escéptico ante toda autoridad y toda solución final. La revolución tiene principio pero no tiene final, eso es lo que nos ha enseñado el siglo XX. Y eso, mal que les pese a algunos, es lo que nos ha enseñado el movimiento 15m, aunque sean incapaces de comprenderlo aquellos que piden resultados inmediatos, aquellos que abogan por el enfrentamiento violento "a la vieja usanza". Esta es la historia de Ucrania, esta es la historia de una ciudadanía con un siglo de desobediencia civil a sus espaldas.
1991. Los ucranianos celebran la ansiada independencia tras un siglo XX de lucha contra la tiranía soviética
2004. Revolución naranja. El pueblo se subleva una vez más tras un evidente fraude electoral y la corrupción gubernamental. Se cuestionan los métodos gubernamentales y el descrédito de las instituciones crece entre la población. Verdadero precedente de las revoluciones occidentales como el 15m y muy en la línea del espíritu libertario del mayo del 68 francés
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